Nómada en el mundo
- Mahegm

- 28 jul 2020
- 7 min de lectura
LOS POBRES: LAS PEORES PERSONAS A LAS QUE SE LES PUEDE SERVIR…, PERMÍTAME DISCREPAR
Dicen que el enojo es un castigo que nos damos a nosotros mismos por un error que alguien más cometió y es cierto, pero hay situaciones en que es inevitable sentir indignación. Hace unos días vi unos escritos discriminatorios hacia los pobres. Se hace alusión al fundador de Alibaba como el autor. En realidad, no sabía de este señor, por lo que me di a la tarea primeramente de investigar sobre él. Jack Ma es su nombre, chino, de origen humilde y hoy por hoy, de los más ricos en el mundo. Leí varios artículos de este empresario, de cómo tuvo que abrirse paso en la vida, sus fracasos, adversidades…, pero con garras siguió adelante y logró concretar sus sueños. Supe también de algunos de sus aportes a la sociedad. Loables muchas de sus acciones en verdad.
Sin embargo, volviendo al inicio, las frases irreverentes no dejan de incomodarme. Hoy hay acceso a innumerable información y no toda es cierta, lo sabemos. No puedo asegurar si realmente los enunciados pertenecen a él o no. Lo cierto es que por ALGUIEN fueron escritos y con todo respeto, ese ALGUIEN, sí que tiene pobreza neuronal, así como todos aquellos que simpatizan con semejante disparate. Por tanto, hice una reflexión de cada una de las frases exponiendo mi punto de vista, el que sé, comparten infinidad de personas que más allá de cualquier posición social, no han perdido su sensibilidad. Por tanto: PERMÍTAME DISCREPAR.






Los pobres son mayoría en el mundo y hay que detenerse y profundizar en cuántos de ellos han pasado por este mundo sin haber tenido la OPORTUNIDAD siquiera, de acceder a alfabetizarse, pocos imaginan los malabares que tienen que hacer para dar de comer a sus familias, atenderlos cuando enferman, seguir adelante ellos mismos cuando también se sienten mal físicamente, porque no se pueden dar el lujo de sentirse mal. No les pasa por la mente que incluso, no tienen acceso a un producto tan básico como es el agua.
Difícilmente, un hijo de mami y papi; que nunca tuvo que usar zapatos de segunda mano, rotos, que no le quedaban, zurcidos…, o hasta andar descalzo; pueda al menos, RESPETAR la dignidad de sus semejantes. Lo tuvo todo desde que nació, nunca se ha visto en la calle por no poder pagar una renta, explotado en su trabajo mientras hace ricos a sus jefes y patrones, víctima de abusos, a veces de su tiempo, a veces físico (sí…, físico en esta era moderna), otras por su estatus, por su raza, por sus creencias, por su nacionalidad. Víctima de robos de salario, privado de sus derechos por no disponer de los recursos necesarios para defenderse.
¿Cuántos pobres hay en el planeta construyendo escuelas para los ricos donde NUNCA podrán recibir educación sus hijos, resorts en los que NUNCA ellos se podrán hospedar, clínicas y hospitales donde NUNCA serán atendidos, parques de diversiones donde NUNCA disfrutarán ni ellos ni sus hijos, mercados donde NUNCA podrán comprar, PRICESMART en los que JAMÁS podrán tener una membresía, ni comprar en NINGUNA plataforma virtual, aviones y barcos a los que JAMÁS podrán abordar? Ni siquiera leer un diario y estar al día con el acontecer pueden, porque sencillamente, no tuvieron acceso a la educación. En fin, la lista es interminable.
Muchos de los de buena posición deberían agradecer a los pobres, porque gracias a estos últimos, los primeros se enriquecen cada vez más. Es válido aclarar que no todas las personas adineradas son insolentes con los desposeídos y sería injusto alegar lo contrario. A los que no han perdido su sensibilidad, a los que tienen buenos valores y lo demuestra además con hechos, ¡FELICIDADES¡ y no desistan de sus buenas acciones. Los pobres no tienen como pagar, quizás solo su agradecimiento, pero si acaso, ni eso, no los juzgue, muchos no saben francamente qué hacer cuando los ayudan y no es porque sean mal agradecidos. Pero como sea, en todo caso hay más felicidad en dar que en recibir y es enorme la satisfacción cuando de corazón, somos dadivosos.
Y quien no nació rico y lo logró de alguna manera, que no olvide su origen ni menosprecie su pasado, no todos tienen las mismas oportunidades ni circunstancias, NI LAS TENDRÁN. Peor que ser pobre, es la pobreza de mente y de espíritu, que puede residir incluso, en los que poseen riquezas materiales.
Sí, muchos pobres tienen que investigar desmesuradamente, NO TIENEN OTRA OPCIÓN y sí los han estafado, sí que no pueden arriesgarse, sí que tienen pánico de lanzarse porque trabajan como animales muchas veces y la miseria que reciben es un crucigrama entre alimentos, medicinas y otras necesidades que muchos de los de buena posición ignoran, pues están ocupados en el coche del año, el club de golf, la piscina privada, actualizar el ropero que ya tiene tres meses de uso, el paseo en yate, en crucero, la cita obligada al spa porque está estresado o el próximo viaje a su casa de retiro; por cierto; casa cuidada también por pobres que en muchas ocasiones, prácticamente son esclavos, percibiendo apenas un salario de supervivencia. Y acoto: MAL LLAMADO DE SUPERVIVENCIA, cantidad irrisoria con la que la mayoría de buen poder adquisitivo, gastaría en apenas un instante en un masaje, una apuesta o un caprichito de ocasión… Y no hay nada malo en poseer riquezas materiales y disfrutar de ellas si el nivel de vida lo permite, lo deplorable radica en menospreciar a quienes no pueden ni podrán.
Los seres humanos, TODOS, independientemente de su nivel social, deben ser respetados y tratados con dignidad. Las sinapsis de los más aptos y con más recursos, deberían enfocarse en crear más conexiones para ayudar de manera práctica a los de MENOS SUERTE, en lugar de hace estúpido ostento de la vanidad y la superficialidad. Hablar menos y OCUPARSE MÁS. Valorar más a las personas, amar más, incluso a los que tienen cerca, en su entorno familiar. Es bien sabido que la riqueza no es indicativa de felicidad plena. En lugar de humillar a los menos favorecidos, proporciónenles POSIBILIDADES, y si no, al menos no descarten la maravillosa oportunidad de quedarse callados. Es lo mejor cuando no hay nada edificante que decir.
Si usted anda en un coche y no requiere del transporte público o de andar a pie, ¡CÁLLESE¡. Si usted no tiene idea de qué es pasar hambre o frío, ¡CÁLLESE¡. Si a usted le sobra el dinero incluso para ordenar alimentos que luego no consume y tira y ropa y calzado que nunca va a usar y termina en la basura, ¡CÁLLESE¡. Si no tiene sensibilidad para interiorizar la vida que llevan los pobres del mundo, incluso, los que tiene bien cerca: sus empleados y no es capaz de valorarlos y echarles una mano de corazón, ¡QUÉDESE CALLADO¡. Si no le avergüenza la falta de equidad y no le quita el sueño saber cuántas personas lloran de impotencia, de dolor, de sufrimiento, de rabia ante las injusticias que padecen, la discriminación de la que son objeto; no abra su boca para burlarse de los que no tienen su SUERTE y de paso, ore porque esta le dure, que la vida da muchas vueltas, no se crea intocable. Los pobres son tan seres humanos como usted, NO LO OLVIDE. No basta con chasquear los dedos o decir ÁBRETE SÉSAMO, la realidad en los pobres no funciona así.
¿Tiene idea de cuántas personas en pleno siglo XXI, siguen siendo esclavizadas, violadas, ultrajadas, torturadas, despojadas de su dignidad?, ¿cuántos niños mueren cada día, sin apenas haber cumplido un año de vida? Y de lo que están vivos, ¿cuántos no tienen un juguete?, ¿cuántas personas están sufriendo ahora mismo que no pueden buscar consuelo en ningún lugar?, ¿cuántas tienen que vivir separadas de su familia por situaciones que desconocemos y que no somos quiénes para cuestionar?
Sería bueno reparar en la brevedad de la vida y, por ende, actuar en consecuencia para no herir sensibilidades, para hablar menos y ocuparse más. No solo brindar ayuda material, también RESPETAR a nuestros semejantes, incluso a los que nos rodean. Arranquémonos el egoísmo, no ignoremos a quien tenemos al lado, que no se cumpla en nosotros: Tan cerca y tan lejos… Llega un día en que ya no están y ya es tarde para valorar. El tiempo perdido no se recupera, menos la vida que se va. Por tanto, si a los 35 años, antes o después, ¡qué más da¡, alguien sigue pobre, no concluya que se lo merece. NADIE LO MERECE.
Si su situación lo tiene en la cumbre, disfrute QUE SE VALE y a la par, dirija su mente a ser mejor persona y NUNCA se burle de nadie, QUE NO SE VALE. La vida es corta, hágala más llevadera para todos con sus acciones y su respeto. En vez de cuestionar las circunstancias ajenas, examinémonos nosotros mismos, siempre hay que mejorar, enfoquémonos en eso, edifica más.
Si damos lo mejor, nos concentramos por cultivar valores, en ayudar, en ser responsables, no hacer daño, estar dispuestos a hacer cambios, usar empatía…, de seguro seremos mejores personas. Despreciemos menos, apreciemos más, compartamos incluso nuestro tiempo, que este sea de calidad en nuestro hogar, critiquemos menos, construyamos más. No juzguemos, nadie sabe los motivos ajenos. No todos tenemos las mismas habilidades, talentos y oportunidades. Eso no nos hace ni mejores ni peores.
Dicen que los pobres venden su tiempo y que los ricos lo invierten. ¿Y no les parece obvio? Si tuvieran otra opción, de seguro no serían esclavos. Los toros se ven bien desde la barrera…, ¿o no?
En estos tiempos de pandemia, la brecha entre ricos y pobres ha quedado aún más expuesta. Algunos ricos han visto disminuir ALGO sus ingresos, mientras los pobres han pasado a niveles más bajos en casi todos los ámbitos. A duras penas sobreviven llenos de deudas, con muchas más privaciones y encima, tienen que soportar que les digan fracasados y que son las peores personas a las que se puede ayudar.
Ojalá haya servido de algo esta reflexión e impulse en los que pueden, un cambio en su mentalidad para que esto los lleve a conducirse de mejor modo, porque de la abundancia del corazón, habla la boca (dicho sabio). Finalmente, aprecio mucho, frases como esta:

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