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MAÑOSOS IMPUNEMENTE

  • Foto del escritor: Mahegm
    Mahegm
  • 9 ago 2020
  • 2 min de lectura

¡Cuidado todos los desempleados¡, incluso ¡cuidado los que están empleados¡ Sigue habiendo esclavitud en pleno siglo XXI a la vista de todos y entrando como Pedro por su casa. Es por eso que los pobres tienen que desconfiar, no tienen otra opción, los estafan día tras día. Desde que algunas empresas promocionan sus clasificados en los medios, comienza la farsa. Mienten con las vacantes que ofertan, las condiciones laborales, el sueldo…, en fin; el vivo viviendo del bobo, pero el bobo no puede vivir de su bobería, aunque lo intente. Llegan esperanzados y necesitados a las entrevistas y desde ahí, generalmente, no ponen los puntos sobre las íes. Los de la ventaja van armando un cuento en tanto comienzan a exprimir a los candidatos de inmediato, sutilmente a veces, otras sin ningún reparo. Luego dicen que los pobres no quieren invertir, cuando la realidad es que invierten todo cuanto tienen para estar cada vez más esclavizados mientras con su esfuerzo diario, siguen aportando ganancias a los bolsillos de muchos desalmados. El humilde desde el primer día, invierte su tiempo, su esfuerzo, su capacidad (la que sea que tenga), su dinero en transporte, en ropa, en calzado…, todo para generarle riqueza al empleador, siempre da primero a expensas de ser engañado, manipulado, extorsionado y su retribución, es después que aportó. Lo justo sería que luego de estar siempre en desventaja, fuese remunerado con dignidad, con apego a la verdad, pero lamentablemente, muchas veces (más de las que pensamos) no sucede así. Impunemente, contratantes, empresarios, gerentes, dueños…, siguen explotando a sus asalariados, sin que nada ni nadie les pongan freno. Como si lo anterior fuera poco, tampoco reciben un buen trato, acorde a seres humanos y, por ende, menos respetan el tiempo de descanso diario estipulado por ley, si este se rebasa, no pagan las horas extras, los días libres, los feriados o de fiesta. Son mañosos impunemente. Si alguna vez miente el trabajador, (no está bien que nadie mienta, sea quien sea) se puede decir, ladrón que roba a ladrón… Los de más arriba debían apreciar el sacrificio de los de abajo, al fin y al cabo, a costa de todo ese sacrificio es que están donde están. ¿Se cerrará algún día la brecha? Probablemente no, pero sí debería no ser tan abismal en casi todos los sentidos.

 
 
 

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